Santiago


Ella vino a visitarme en el horario de visitas. Hoy, como todas las semanas, una vez más. Como siempre. Me senté en la incómoda silla tras el cristal blindado, sin atreverme a mirarle la cara. No me hace falta mirar para imaginármela como siempre, con las arrugas que han marcado los años, descompuesta, con una turgente mirada acusadora, angustiada. Minutos de incomodo silencio.
Finalmente, con la voz casi quebrada me hace las mismas preguntas de siempre: ¿Por qué? ¿Por qué la mataste? ¿Qué sentido tuvo? ¿ Que me obligo a hacerlo?.
Una vez más todas las preguntas se enlistan en mi mente, pero ni una llega a concretarse en alguna respuesta real, con sentido, algo que pueda decir, algo que rompa este silencio que lleva tantos años.
Ya sin responder, bajo la cabeza y aprieto con fuerza mis puños y mis ojos como tratando recordar. Y deseando con todas mis fuerzas que se vaya, que no haga más preguntas, que me deje solo! Que nunca hubiese venido. No respondo a nada porque nunca conocí las respuestas. Ella reacciona como siempre. Aumenta el volumen de su voz como exigiendo una respuesta. Los guardias me llevan a mi celda al cabo de unos minutos, al único lugar que conozco desde años, al único lugar donde me siento bien. Y de nuevo al frio suelo, a la fría pared, a las frías barras que acompañan mi silencio. El frio silencio de mi cabeza.

Me pregunto si algún día llegare a saber que hago aquí, quien es la persona que me viene a visitar, a quien supuestamente maté. Me pregunto si algún día podre saber si soy un mounstro o un inocente que paga por el crimen de otro.
Pero por ahora me da igual, en mi silencio y soledad estoy en paz. Me siento en un rincón de mi celda y rodeo con los brazos mis rodillas. En la tranquilidad de mi celda, nada puede dañarme.

3 comentarios:

Sol - Imaginario Desesperación dijo...

Excelente Zeroz, tenés ese estilo tan particular que voy reconociendo de a poco, que me encanta.
Cariños!

Sandra dijo...

Ese es Santiago!... Tal como lo describo!...

ando... dijo...

acabó bien. Santiago no me parecía un asesino

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