Los fantasmas del recuerdo

Los fantasmas del recuerdo llegaron a visitarme esta noche. Entraron por la puerta, por la ventana, salieron del closet, de los cajones y subieron por debajo de mi cama, hablaban entre ellos mirándose y preguntándose lo que harían conmigo. Yo abrazaba mis rodillas cual niño atemorizado, los miraba con atención y mucho cuidado. Algunos de estos personajes lloraban, otros se reían, otros miraban.

Se acercaron lentamente pisando las sábanas, cambiando de aspecto todo lo que tocaban, todo a mi alrededor se avejentaba, y se sentía profundo olor ha guardado. Empezaron a golpearme, a desatar toda su furia sobre mis manos que intentaban cubrir mi cabeza. Me golpearon sin piedad, con una fuerte sensación de desahogo.
Me molieron a golpes, ni mis gritos, ni mis indefensos golpes al aire, ni mi instinto de supervivencia, ni mis ganas de liberación me salvaron de tan violenta masacre. Aprovecharon su superioridad numérica, abusaron de mi soledad, irrumpieron mi tranquilidad y destrozaron toda inocencia de mi ser.

Ensangrentado, tiemblo indefenso en mi cama ahogado en llanto, ahogado en dolor, ahogado en tristeza. Prometiendo en silencio…

VENGANZA.

3 comentarios:

Juanma dijo...

Uy... está buenísimo. Te felicito!
Muy pero muy bueno.
Abrazo, Juan Manuel.

Houellebecq dijo...

Yo intento que se vayan lejos. Los fantasmas del recuerdo me dan mucho el coñazo. A ver si les das la revancha la próxima vez aunque como dices... son muchos.

Pilar dijo...

Enfrentando un presente de pies en el suelo y esperanza volando alto, no hay otro modo de combatir el pasado.

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