Allá por el 94´ (Intro)
Al mirar sus ojos, supe que algo mas que el peinado teniamos en común. Él era 18 años mas joven que yo, tenía razgos europeos y un español que apenas se entendía. Estabamos trabajando en nuestro último proyecto hasta que se le ocurrió hablar del pasado...
Fué en Londres, se conocieron en la calle Oxford por la tarde, ella era una rubia esbelta en la primavera de su vida y él un artista en busca de la pintura perfecta, dibujaba cierta porcion de la calle para inmortalizarla en su lienzo y venderla en algun mercado de la zona hasta que ella irrumpió de la nada en la imagen, llevandose toda la atención del artista que comenzó a dibujar sus pasos, persiguiendo con la mirada su recorrido por las tiendas y el balanceo de sus abultadas compras mientras mantenía el equilibrio en esos zapatos que marcaban sus pantorrillas a cada paso que daba.
Confesonario
Debieron de ver su rostro cuando le dije que dejaría todo para convertirme en escritor. No se si sus lágrimas fueron de emoción o decepción, poco me importaba en esta etapa de mi vida, simplemente quería hacer lo que tanto me apasionaba sin necesidad de sentir la obligación de "encajar". No paré de explicar mi preparado sustento y mostrarle mi recopilación de escritos para terminar de convencerla que sería una buena idea, al fin y al cabo era lo que mejor hacia ¿no?. Despues de esa confesión emprendí mi largo camino hacia la libertad...
Intimidades # 1
Le gustaba escribir notas al revés y dejarlas sobre mi escritorio, me enseño a leerlas frente al espejo y así aprendí a escribir de la misma manera, era nuestro código, nadie entendió por que lo hacíamos, aveces esas notas llevaban frases de aliento o preguntas que por lo general no tenían respuesta, ya era un habito que ella tenia, un ritual de enamoramiento que se escondía entre lineas y me ayudaban a comprender su estado de animo del día. Azul si estaba alegre, verde si era importante y negro si estaba enojada o fastidiada por algo.
¿aícah ol euq rop sebaS? abaroll anul al ,saimrod sartneim ehconA
.oicnelis ne ema et y ollebac ut eiciraca ,saimrod sartneim ehconA
.olrecah a revlov arruco et es oN .ayut ,edrev al y aim se ajor azat al euq adreuceR
.olrecah a revlov arruco et es oN .ayut ,edrev al y aim se ajor azat al euq adreuceR
Aveces no podía evitar mi cara de asombro cuando lo hacías, aprendí a levantarme temprano para algún día atraparte mientras escribías, intenté darte la sorpresa alguna vez pero como si supieras, esa misma noche desaparecías. Vivimos en mundo de letras y morimos en las voces que no saben mas que gritar, aprendimos a hacer al revés lo que mejor hicimos desde siempre, escribir... Por que hacerlo está bien y al revés es mejor.
A ella, la que escribe.
Empezaste a escribir cuando sentiste que algo te faltaba, no necesariamente alguien, pero algo. Estabas sentada empuñando el lápiz garabateando la hoja antes de escribir esos primeros párrafos que no tenían sentido ni relación uno con otro, te encantó hacerlo. Te apasionó la idea de jugar con las palabras y tu imaginación para rodearte de un mundo nuevo creado por ti, en un espacio creado por ti, con personas, lugares, sentimientos, colores, sueños, historias... todo creado por ti. Es verdad que todo lo que escribes lleva partes de ti, como si de un rompecabezas se tratara, debo unir las piezas para conocerte de verdad, todo esta cifrado, oculto, entrelineas. Te he leído tantas veces y tantas veces me has sorprendido, tantas veces me has llevado a lugares nunca vistos y a sentir lo que nunca imaginé sentir. Recuerdo una historia en la cual escribías acerca de lo que tu y yo vivimos, no puedo negar que tienes la capacidad una capacidad de detallar cada segundo de nuestras vivencias y hacerlas interesantes aunque solo de pequeñas cosas se tratara. Te admiro por la devoción que le tienes a las letras y la disciplina por no dejar de hacerlo incluso cuando estas cansada. Ya sabes, no existen limites en el mundo de las letras, todo lo que imagines y quieres que otros imaginen lo puedes lograr, nos leemos pronto.
Primera escena
Los protagonistas de la historia se rehusan a dar explicaciones, fue inevitable contener tanta presión, ya se veía venir....
¡Corten!
Sus manos temblorosas evidenciaban su nerviosismo, ya todo era obvio, no pudo ocultar más y comenzó a llorar.
¡Corten!
Sus manos temblorosas evidenciaban su nerviosismo, ya todo era obvio, no pudo ocultar más y comenzó a llorar.




