Frente a el

El vió desde la sombra que sonreías frente a otro. No era claro, un inoportuno dejavu estaba ocurriendo. No era el, pero claramente eras tú. No podia equivocar  la escena, todo estaba en el mismo lugar, la misma mesa, los mismos platos, se detuvo al escuchar la misma canción que estuvo de moda en ese tiempo. Cerró los ojos para detener el momento, al abrirlos se dio cuenta que estaba frente a ella, pero ella no eras tu y era otra la que sonreía frente a el.

Algo con Olga

Cruzando la calle no dejamos de  mirarnos, era obvio caminábamos hacia el mismo lugar por la manera en como vestíamos. Esos trajes elegantes, diferentes a la gente. Caminamos en silencio, muy despacio, retando al tiempo.

Ya casi hemos llegado y no hemos mencionado palabra alguna, tu sonríes discretamente mientras yo, muy serio disimulo el misterio que ocultas en tal gesto. Frente a la puerta, me tomas de la mano, aceleras el paso para llegar justo en el momento mas importante del evento.

Nos sentamos, volvemos a mirarnos. Sigues tan sonriente, ya no estoy tan serio. Derrepente de tus labios dibujados salen tres palabras. Me llamo Olga, dices con firmeza. Inclino la cabeza y te regalo una amable sonrisa. No dices más en toda la noche, el evento ha terminado.

Llegó la hora de despedirnos, aun somos desconocidos. No existe crimen ni delito, solo el misterio de un encuentro inesperado. Volteaste por sorpresa, comenzaste a correr sin rumbo, me quede perplejo por unos minutos, respire profundamente, cerré los ojos y ahí estabas tú, a mi lado nuevamente.


Pirópata

Arde la llama en sus manos, pirópata se estaba quemando. Si juegas con fuego te quemas, aunque te guste el dolor, siempre te quemas. Ya recordó el primer encuentro con el fuego, la cajita de fósforos estaba en la cocina. Toma el cerillo, acaricia la lija, se enciende, brilla, suena, cruje, ya pronto sentirás el ardor, caerá el cerillo y sentirás el dolor.

Huele a chamuscado, recuerdos del pasado. ¿Donde estás pirópata? ¿Qué has incinerado? Deberías temerle más al agua, ella apagaría lo que algún día el fuego escribió.Estaba prendiendo el concierto de velas y jugaba a quien era mas fuerte, mi piel o la cera.

De pronto descubrí que no solo llamas y calor te regalaba el fuego, la leña verde te regala mas humo que calor. Sabes pirópata, arden los ojos, arde la voz. No lo llames pirómano, no lo llames psicopata. Llamalo piropata, Que le gusta hacer fuego y dolor, que extiende en su mano el encendedor.


Semilla





Muy pequeña para elegir, creces desde la tierra estirando tus manos para crecer. Te dejas llevar, te dejas mover, te desarrollas lentamente, me vuelves a ver. Sigues creciendo, germinando el amor que desde el cielo te cae, mi pequeña flor. Agua de lluvia mojando tus dedos, enraizando tus sueños, creciendo el tallo de confianza, te elevas firme hacia la luz que te ve crecer. Sigue creciendo mi pequeña semilla, abre tus hojas atrapa la alegria que nos regala el sol, veo botones de tu vientre crecer, pequeñas florecitas coquetas que retoñan sonrientes respondiendo mis caricias. Ya pronto seras la madre de la fruta que yo coseche, la fruta que alimentara mi alma pequeña semilla, la fruta que me regala la próxima semilla.

Nos vemos pronto.





Resplandecientes como esas noches entre la primavera y el verano, nos reencontramos con aires de familiaridad, como si siempre hubiéramos estado cerca en episodios diferentes, algo de lo que ambos llamamos experiencias pasadas. Nos reencontramos con aquellas condiciones que nos vuelven vulnerables por la transparencia que muestran nuestros secretos sin temer. Me acerco, me recibes con ternura, podrías ser tu, podríamos ser nosotros, mas que un encuentro de verano, mas que una sorpresa de primavera, podríamos llegar al cielo toma mi mano, subamos la escalera. Ya se me ocurre volver a verte, sin espera, sin llamadas, así nada mas, con casualidad. Como víctimas del destino, repetir el mismo plato, repartir nuestro buffet de caricias permitidas, de miradas provocativas y esas cosas que nos regala la vida, cositas creativas. Hasta pronto, nos vemos cuando menos lo esperes, cuando la oscuridad de la noche y aquellas sombras nos regalen mas de una, o quizá mas de dos sorpresas.