Compost 1




De joven aprendí de la maldad y la crueldad, todos siguen su camino ya no existe la hermandad. Caminé descalzo en trocha, aguantando la mirada de los que van y arrochan. Aprendí a ser hombre bajo la mirada de mi madre, ella me enseño el lado claro de la historia, mi reina mira desde el cielo y vive en mi memoria. He perdido amigos he perdido amores, no me salen las palabras, han sido muchos errores.

Lo que antes fue una pesadilla es ahora realidad, no sé lo que pasará ahora sabes la verdad. Sabes de dónde vengo, ya me escuchaste cantar. La historia continúa, ya sabes el lugar. Estamos tras el vidrio y el tiempo se me acaba, y yo pensé que recién comenzaba. Debo despedirme y a la celda regresar. Nos vemos en los sueños, desde ahí nadie nos alejara.

Frente a el

El vió desde la sombra que sonreías frente a otro. No era claro, un inoportuno dejavu estaba ocurriendo. No era el, pero claramente eras tú. No podia equivocar  la escena, todo estaba en el mismo lugar, la misma mesa, los mismos platos, se detuvo al escuchar la misma canción que estuvo de moda en ese tiempo. Cerró los ojos para detener el momento, al abrirlos se dio cuenta que estaba frente a ella, pero ella no eras tu y era otra la que sonreía frente a el.

Algo con Olga

Cruzando la calle no dejamos de  mirarnos, era obvio caminábamos hacia el mismo lugar por la manera en como vestíamos. Esos trajes elegantes, diferentes a la gente. Caminamos en silencio, muy despacio, retando al tiempo.

Ya casi hemos llegado y no hemos mencionado palabra alguna, tu sonríes discretamente mientras yo, muy serio disimulo el misterio que ocultas en tal gesto. Frente a la puerta, me tomas de la mano, aceleras el paso para llegar justo en el momento mas importante del evento.

Nos sentamos, volvemos a mirarnos. Sigues tan sonriente, ya no estoy tan serio. Derrepente de tus labios dibujados salen tres palabras. Me llamo Olga, dices con firmeza. Inclino la cabeza y te regalo una amable sonrisa. No dices más en toda la noche, el evento ha terminado.

Llegó la hora de despedirnos, aun somos desconocidos. No existe crimen ni delito, solo el misterio de un encuentro inesperado. Volteaste por sorpresa, comenzaste a correr sin rumbo, me quede perplejo por unos minutos, respire profundamente, cerré los ojos y ahí estabas tú, a mi lado nuevamente.


Pirópata

Arde la llama en sus manos, pirópata se estaba quemando. Si juegas con fuego te quemas, aunque te guste el dolor, siempre te quemas. Ya recordó el primer encuentro con el fuego, la cajita de fósforos estaba en la cocina. Toma el cerillo, acaricia la lija, se enciende, brilla, suena, cruje, ya pronto sentirás el ardor, caerá el cerillo y sentirás el dolor.

Huele a chamuscado, recuerdos del pasado. ¿Donde estás pirópata? ¿Qué has incinerado? Deberías temerle más al agua, ella apagaría lo que algún día el fuego escribió.Estaba prendiendo el concierto de velas y jugaba a quien era mas fuerte, mi piel o la cera.

De pronto descubrí que no solo llamas y calor te regalaba el fuego, la leña verde te regala mas humo que calor. Sabes pirópata, arden los ojos, arde la voz. No lo llames pirómano, no lo llames psicopata. Llamalo piropata, Que le gusta hacer fuego y dolor, que extiende en su mano el encendedor.


Semilla





Muy pequeña para elegir, creces desde la tierra estirando tus manos para crecer. Te dejas llevar, te dejas mover, te desarrollas lentamente, me vuelves a ver. Sigues creciendo, germinando el amor que desde el cielo te cae, mi pequeña flor. Agua de lluvia mojando tus dedos, enraizando tus sueños, creciendo el tallo de confianza, te elevas firme hacia la luz que te ve crecer. Sigue creciendo mi pequeña semilla, abre tus hojas atrapa la alegria que nos regala el sol, veo botones de tu vientre crecer, pequeñas florecitas coquetas que retoñan sonrientes respondiendo mis caricias. Ya pronto seras la madre de la fruta que yo coseche, la fruta que alimentara mi alma pequeña semilla, la fruta que me regala la próxima semilla.